La normalización contribuye a generar entornos más predecibles y favorables para la actividad económica, apoyando la competitividad y la adopción de buenas prácticas por parte de las organizaciones.
En una jornada centrada en el Informe del Banco Mundial, el director general de UNE, Javier García Díaz, en calidad de Vicepresidente de la Organización Internacional de Normalización (ISO), ha abordado en Ginebra el papel de los estándares como herramientas que ayudan a reducir incertidumbres y a reforzar la coherencia en entornos económicos y regulatorios complejos.
Las normas técnicas facilitan marcos comunes que favorecen la confianza, apoyan la eficiencia y contribuyen a un desarrollo más ordenado de los mercados. Asimismo, permiten a las organizaciones integrar de forma estructurada requisitos técnicos y organizativos, mejorando la previsibilidad en la toma de decisiones.
Así es como la normalización se consolida como un elemento de apoyo para afrontar los desafíos económicos actuales, aportando referencias claras y compartidas que refuerzan la estabilidad y el funcionamiento de los mercados.